
Javier, has decidido guardar las palabras, porque esta roto tu corazón, la muerte de "Juanelo" se cargo tu abecedario prolifero, humano, rodante, tu que hacías caminar tu palabrerío por la piel abierta, por el amor de los amorosos, de los caminantes eternos buscadores de tesoros por caricias, del "sexo y el deseo".
¿Donde voy a encontrar ahora tu poesía? La honesta, la real, la que no buscó jamás acomodos ni artificios, esa poesía donde te reconocías piel y sentires, palabra y mística, ¿donde? dime. Es tanto el dolor que la ausencia, se llevo los motivos para llevar tus palabras muy de la mano por encuentros, por interiores.
La violencia, el estruendo de los cuerpos torturados se llevaron los motivos a las miles de tumbas sin nombres, tanto "falso positivo" te arranco de cuajo el corazón candente que te hacia transpirar palabras por los poros, y ahora Javier, ¿como vas a respirar?
Si solo palabras generaban tus glándulas de hombre bueno, sensible, critico y laico, dime como se respira si se agota el sentido de la palabra, como si queda rota la palabra mágica y eterna que tu convertiste en infinita, ya no quieres ser poeta ni de la enfermedad social, por tanta nota que se quedo sin color en los diarios, porque la sangre de nuestros jóvenes se la esta llevando poco a poco, porque en Juárez se quedaron sin cruces para sus muertas...nuestras muertas. Se llevan trozo a trozo nuestros corazones femeninos.
Imagino... solo imagino como extrañas su rostro seminiño de Juanelo, "nosotros éramos amigos" esa tarde que te escuchaba, cuando anunciaste tu retiro de la poesía, esas palabras las rechazó hasta la cantera que abrazaba tu dolor de padre, de hombre silente ahora de la poesía, como hace un hombre para quien "la palabra es la llave" que abre y cierra heridas en el espíritu que es gozo y ahora también dolor, tu que para compartir te reúnias y hacías una tertulia de palabrería lucida, cálida y perfecta fiesta de palabras dulces, ajenas, propias, tuyas y nuestras.
No se si alcanzamos a entender la perdida de la sangre propia, de la nuevecita sangre veinteañera que estudia y que sale por las noches ahora tristes de nuestras ciudades antes de paz, ahora de guerra, por los territorios invadidos por los robasueños de nuestros hijos e hijas, que quedan ahí tirados en las baldosas frías de las calles rojas.
¿Sabes Javier? Debemos enloquecer de decision, y exigir. Sepultar las armas y sembrar las palabras, dejar de estar al acecho en las calles y en las casas, en los montes y los rios, poder caminar riendo de la mano al amor, caminar abrazando, disfrutar de las noches pero también de los días con estrellas matutinas, y ¿como verdad? Si se nos arrebato el sueño, ahora todo nos es ajeno, menos el dolor de tanta muerte, de imágenes atroces, de cuerpos mutilados.
Me duele también que llegue el odio por quienes han hecho de nuestras ciudades ferias de carne inerme, trozos humanos como visión de carnicerías, y de todo eso aun hay quien hace de todo esto el espacio de cultivo de atrocidades, como no sentir nuestro tu dolor, dolor de miles y anónimos nombres hoy inexistentes, dolor de mujeres que lloran hijos, que lloran sangre, creo que debemos enloquecer de decisión por lo nuestro, por salir y gritarles de que se trata todo esto, gritar también por las otras personas, ¿Porque si las calles no son nuestras?
¿Que es nuestro? Hacer nuevamente nuestro el sueño de lo simple y lo perfecto, de lo dulce y lo infinito, caminar por las plazas tranquilamente y sentir la manita sueve de "libertad" y ahí... al caminar por nuestras calles escuchar las notas de una banda pueblerina y nueva, recordar tu poesía con cara lavada de esperanza, se sentires frescos, si. remedos y a veces con sueños de caricias adolescentes, quiero que mis ojos recorran los renglones de tus poemas, los viejos y los nuevos, no quiero que se retiren los poetas, ni los hombres ni las mujeres que soñamos caricias por palabras acomodadas entre las manos y deslizandose por nuestros cerebros y cuerpos imperfectos.
Te quiero leer fresco y renovado como un chico cazando mariposas y letras con alas de sentir, palabras completas hechas poesía eterna y caminante sin fin, quiero que te sane el corazón hoy quebrado, un corazón palpitante vacilante, humano, de hombre bueno, de caminar franco, quiero al poeta Sicilia de vuelta, ese que acomoda las palabras como frutas en la canasta de los corazones. poder leerte en poesía y solo entonces lograr sentir gozo y darle fuerza a los espíritus locos que aquí habitan.