lunes, 28 de marzo de 2011

Ante lo basico rosa, "me juego la boca"

El Domingo 27 de Marzo, la licenciada en derecho "Lucy Lastras", quien se presenta en su calidad de "catedrática de la facultad de Derecho de la UASLP", publicó en el portal de noticias Código San Luis un texto, titulado "Impunidad en el Congreso".

En él, me hace responsable del extravío de un expediente correspondiente al Juicio de Responsabilidad Administrativa contra el Cabildo de Soledad de Graciano Sanchez, pues asegura que una servidora presidía dicha comisión jurisdiccional, como integrante de la LVIII legislatura.

"A escribir se aprende escribiendo", me dijo en una ocasión el Lic. Fidel Briano Rincón, sin embargo, evidentemente hay quien, una mañana cualquiera, se levanta y se dice "hoy voy a publicar"... y publica. En su derecho están faltaba más, máxime cuando la libertad de expresión es un derecho, pero en éste caso, resulta que la licenciada Lastras cree que basta teclear el ordenador... y ya. 

Para escribir, es recomendable ordenar primero las ideas para después convertirlas en letras. Cuando no hay orden el texto, como en ese artículo, se refleja una disentería que mancha la honorabilidad de las personas, que atenta contra la más mínima inteligencia, en donde una "opinión" se convierte en un recipiente, rebosante de valoraciones parvularias. Lo escrito refleja el pensamiento y cuando la simpleza irresponsable abunda, el escrito refleja patosidad, la carencia de estilo busca y encuentra palabras que se apantanan en lugares comunes, entonces el escrito acusa hastió.

Aseguro que, cuando hay pobreza en el pensar, se ve la miseria en su escribir. El desorden del título, "Impunidad en el Congreso" destroza cualquier mínima intención de los hombres y las mujeres que han transpirado para dejarnos claro que escribir es un arte, aun tratándose de un artículo de opinión, (en caso de que lo fuera).

Hay quienes sin embargo, naciendo con categoría humana, se esmeran en comportarse como "scarabaeus", dado que cuando una escribe para un medio de comunicación, hay editores que corrigen, no estilo, sino el orden técnico del texto. He insitido siempre que el "corrector de estilo" es imposible que corrija lo inexistente.

Hoy día, los mecanismos otorgados por Internet brindan la posibilidad de escribir sobre cualquier cosa, quien escribe entonces, esta obligado u obligada, a entregar un texto ordenado. Es una vergüenza ajena, que una licenciada en derecho, una "catedrática universitaria" publique un revoltijo impropio de una graduada, con licencia para abogar que  además, imparte cátedra a nivel superior, este hecho supondría haber dado lectura a más de un texto. Pero es que no solo hay que leer, sino entender lo leído y que esto se advierta. ¿Quién le dijo a "Lucy Lastras" que en un artículo, cuando se hace referencia a una declaración periodística, se lleva en corta y pega, todo el texto y contexto de la declaración?,¿Se dan rudimentos de enseñanza de un procedimiento jurídico y demás barbaries allí aventadas?

Cuando se tiene la responsabilidad de publicar, se provee una de datos e información precisa, que abonen a la credibilidad del posible lector o lectora, elementos de seriedad en lo escrito. Les comento, si bien Código San Luis es uno de los portales noticiosos que visito, confieso no ser lectora de "Lucy lastras", solo que hoy llamo mi atención el título de "Impunidad en el Congreso" y después de percibir ese embrollo de calificativos y valoraciones simplonas, me encuentro con que me hace responsable del extravío de un legajo, y me atribuye el hecho de haber sido presidenta de una comisión jurisdiccional en mi carácter de integrante de la LVIII legislatura, lo cual es totalmente FALSO. Fui presidenta, de la Comisión Jurisdiccional del Juicio Político contra el presidente municipal de Villa de Arriaga.

La Licenciada y catedrática universitaria Lucy Lastras puede publicar cualquier texto de cualquier calidad, eso será siempre su asunto. Lo que no puede, porque no se lo permito, es publicar que soy responsable del extravío de un documento oficial. Para mi resulta intrascendente, aunque igual triste, que refleje su artículo una total confusión en cuanto a las legislaturas, pues cuando asegura que "tan responsables del extravío son los diputados de la LX legislatura, anterior a la  actual..." cabría aclararle que la actual legislatura es la LIX (quincuagesima novena) por ende la anterior fue la LVIII (quincuagesima octava). La LX (sexagesima) aún no existe, quien sabe de que oquedad de su  mollera extrajo tal dato.

Su medianía ni siquiera le permitió reflexionar a quien dirigía sus difamaciones, quien me conoce, aun medianamente, sabe que defiendo con todo mi entereza. En mi haber, esa es parte de mis riquezas, la responsabilidad y mis ideas, son defendidas con igual firmeza.

Mi nombre es Ma. Guadalupe Almaguer Pardo, mi padre fue ferrocarrilero y mi madre ama de casa, no termine la licenciatura, ejerzo mi ciudadanía, absolutamente nadie decide por mi, no obedezco ni respondo a intereses de ningún grupo político, ni en lo personal ni en lo público he sido ni seré instrumento de nadie, todos los espacios partidistas,  en la función publica y en la representación popular los he logrado por mi persistencia y capacidades. Honro mis apellidos con lo enseñado por mi padre y mi madre. 

Una de mis mayores satisfacciones es la fortaleza, que se robustece por el costo e impacto de mis decisiones, he reconocido  públicamente cuando he tomado decisiones equivocadas (en lo publico obvio). Como legisladora cometí algunos, no tengo amnesia política,  mi seguridad fue construida desde la infancia, mi formacion intelectual fue diseñada día a día por ese ferrocarrilero que tuve como padre y al cual agradezco esa seguridad que a veces besa la arrogancia, y fue mi madre de quien herede esta mirada que con oportunidad ocasional me permite apoltronarme en el espacio donde no hay sentimientos, ni emociones, donde arrojo al que esta enfrente a una distancia que le ayude a ubicarse en su dimensión. 

Mi personalidad puede ser odiosa a veces, en fin, que he tener defectos. Pero irresponsable no soy. Y dejada tampoco. No permito que plumajos improvisados me señalen públicamente como responsable del extravío de ningún legajo oficial, y menos que se me adjudique falsamente la posible comisión de un delito. 

Si la licenciada y catedrática universitaria "Lucy Lastras" (que por cierto carga en su apellido paterno  una "prosapia" sin par) descubrió su vena de articulista, bien por ella. Compadezco a quienes como alumnado, tienen que padecerla, pero que a la otra haga un sobrehumano esfuerzo e investigue bien sobre los datos y sentencias que en esta ocasión causaron en mi esta molestia, que cuide que su fugacidad e imprecisión no me vuelvan a tocar.

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